Cuando desperté, ella todavía estaba allí. ¡Ah, no era un sueño!, pensé. Ni la sangre, ni el cuchillo, ni la herida en el cuello. ¿Las razones? ¡Ah, esas sí hacían parte del sueño!
Por ALEJANDRO RAMÍREZ GIRALDO // Creación literaria // Actualización diaria
martes
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)






4 comentarios:
¡Toda una pesadilla!
estarias desperto?
seguro?
hummm creo q estabas dormindo
:)
besos
a.
Hola Alejandro:
Todo un acierto dejar en la parte del sueño "las razones" que siempre se reclaman como parte de la realidad.
salut,
hugo
maravilloso!
me encanto
tu cuento es lo suficientemente loco como para una mujer recien salida de terepia , gracias por devolverme la semilla.-
Publicar un comentario en la entrada